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Más de 10 mil personas protestan en Estocolmo contra la política climática de Suecia

Más de 10 mil personas se manifestaron el domingo 23 de agosto de 2026 en el centro de Estocolmo contra el cambio climático y la política ambiental del gobierno sueco, a pocas semanas de las elecciones generales del 13 de septiembre. La protesta reunió a grupos juveniles, sindicatos, organizaciones deportivas, asociaciones rurales y colectivos de defensa de los derechos, con la presencia de la activista Greta Thunberg.

La movilización colocó nuevamente la agenda climática en el centro del debate electoral en Suecia, donde el tema figura entre las principales preocupaciones de los votantes. Los participantes reclamaron acciones acordes con las advertencias de la comunidad científica y una reducción más acelerada de las emisiones contaminantes.

Kliff Lindberg, estudiante de 21 años, afirmó que existe una preocupación amplia entre la población por la crisis climática y dijo sentirse aliviado al observar una participación numerosa en la marcha.

“No hay ningún partido en Suecia que proponga políticas que se acerquen a lo que la ciencia indica que es necesario para evitar el desastre climático”, señaló Greta Thunberg durante la manifestación.

Metas de reducción de emisiones

Expertos suecos y de otros países han advertido que las medidas actuales podrían dificultar el cumplimiento de los objetivos climáticos nacionales. Entre ellos se encuentra reducir 70 por ciento las emisiones de dióxido de carbono del transporte para 2030, tomando como referencia los niveles de 2010, y alcanzar emisiones netas cero para 2045.

Desde que asumió el poder en 2022, el gobierno de derecha encabezado por el primer ministro Ulf Kristersson redujo los impuestos sobre la gasolina y disminuyó los requisitos para que los proveedores de combustible incorporaran alternativas bajas en carbono.

El gobierno también rechazó las recomendaciones de una comisión encargada de analizar cómo alcanzar la meta de 2030. Entre las propuestas se encontraba eliminar gradualmente los combustibles fósiles mediante un aumento de los impuestos a la gasolina y el diésel.

La protesta ocurre en la antesala de una elección nacional en la que las políticas ambientales podrían influir en las decisiones de los votantes y en el rumbo climático del próximo gobierno sueco.