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Estados Unidos repone boyas en el río Bravo entre Piedras Negras y Eagle Pass

Autoridades estadounidenses y del estado de Texas reanudaron la instalación de boyas flotantes en el río Bravo, frente a Piedras Negras, Coahuila, y Eagle Pass, Texas, como parte de las medidas de control fronterizo, pese a que el flujo migratorio en esta zona se encuentra en niveles reducidos.

La nueva barrera ya se extiende por debajo de los puentes internacionales que conectan ambas ciudades. Los trabajos comenzaron después de que maquinaria y personal fueran observados en el cauce durante varias semanas, particularmente a la altura del Puente Internacional I.

Una barrera que avanza hacia la zona urbana

La instalación forma parte del operativo Lone Star, mediante el cual Texas ha colocado contenedores metálicos, cercas y otras estructuras en distintos puntos de la frontera. La segunda etapa de las boyas contempla ampliar el sistema hacia el área urbana de Piedras Negras y Eagle Pass.

En agosto de 2026, trabajadores comenzaron a colocar anclajes y postes metálicos en el río para sostener la barrera flotante. El tramo instalado frente a la zona de los cárcamos y hasta el Puente Internacional I alcanza aproximadamente dos kilómetros, mientras que el proyecto general busca conectar las secciones ubicadas río arriba y río abajo.

La presencia de las boyas se mantiene aunque los albergues de Piedras Negras reportan una menor llegada de personas migrantes. Miguel Ángel Rodríguez, encargado de un refugio del Ejército de Salvación, señaló que actualmente recibe entre siete y 11 migrantes durante una semana, cuando en otros periodos la cifra superaba las 100 personas.

Antecedentes y riesgos señalados

La primera instalación de este tipo comenzó en julio de 2023. Sin embargo, durante julio de 2026 una crecida del río Bravo desprendió alrededor de un centenar de boyas, que fueron arrastradas por la corriente y obligaron al cierre preventivo de los puentes internacionales ante el riesgo de que golpearan la infraestructura.

Además del riesgo para los puentes, autoridades municipales y especialistas han advertido que la barrera puede dificultar el flujo del agua hacia instalaciones de captación de Piedras Negras. Trabajadores del sistema de agua local tuvieron que realizar labores de limpieza y habilitar un desvío para mantener el ingreso del agua a un cárcamo.

Organizaciones binacionales también han cuestionado el impacto de las boyas sobre la seguridad y el medio ambiente. Entre las preocupaciones se encuentran posibles afectaciones durante inundaciones, modificaciones en el cauce y obstáculos para el desplazamiento de especies que habitan en ambos lados de la frontera.

La barrera continúa extendiéndose en un sector visible desde el Paseo del Río de Piedras Negras y cerca de los cruces internacionales. Su avance mantiene abierto el debate sobre la eficacia de estas estructuras, sus costos y los riesgos que representan para la población, la infraestructura y el ecosistema del río Bravo.